New Internationalist

One Short Of A Bunch (spanish Version)

Issue 317

new internationalist
issue 317 - October 1999

-spanish version-

Uno menos del racimo

Washing bananas in Ecuador.
PAUL SMITH / PANOS PICTURES

David Ransom argues that the banana multinationals are in big trouble –
and greenwashing is no substitute for an alternative that already exists.

Si Ud.viajara, como yo lo hice, de una plantación de trabajadores en Guatemala, para luego entrar en contacto con pequenos productores de la Isla Dominica, para terminar visitando las pequeña parcelas orgánicas y de comercio equitativo de la República Dominicana, sería Ud. ciego si no se percatara que se está alejando de un paisaje que bien vale la pena dejar atrás, hacia un futuro más deseable y sustentable. Ud. podría también redescubrir cómo millones de personas que cultivan la mayor parte de los bananos del mundo, lo hacen sin meterse en los problemas que infestan el comercio internacional.

¿Qué es lo que atrae al comercio mundial a optar por la peor opción? ?Por qué diablos los falsos 'modernizadores' de Chiquita, Dole y Del Monte pueden ser tan ansiosos como para querer hoy en día permanecer en un pasado distante? Y no parecen tener otra alternativa, lo que en sí es un símptoma fatal de una industria ya obsoleta.

Esto bien podría sonar como una mera elucubración caprichosa. Después de todo, los hechos muestran que las Tres Gigantes son extremadamente eficientes en la producción de bananos baratos, que éstas exportan a un mercado actualmente en expansión, el cual es extremadamente lucrativo. Por su parte, la sabiduría tradicional nos sugiere que, al menos los consumidores del Norte, siempre preferirán una fruta tropical barata, grande, uniforme y sin manchas - lo que hace que, en este sentido, la Tres Gigantes sean imbatibles. Inmensamente ricas y poderosas, están destinadas a ganar la guerra de los bananos en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Es esta organización la que crea las leyes del comercio internacional, asegurándose que otras alternativas queden descartadas. Sea como sea, el futuro parece pertenecerles.

Es curioso si constatar que los inmutables agentes de la bolsa no se muestran absolutamente seguros al respecto. Ultimamente, Chiquita Brands International ha sufrido repetidas pérdidas y sus acciones en la bolsa se han visto deprimidas de manera significativa. Es claro que la companía ha cometido estúpidos errores. Por ejemplo, Chiquita esperaba la apertura de un abundante mercado al este de Europa, que no se materializó. De ahí que se halla convertido en la más agresiva de las combatientes bananeras - y su objetivo no es otro que tratar de recobrar su posición.

Sin embargo, los problemas de las Tres Gigantes tienen un carácter más profundo. Estas viejas multinacionales - otrora acostumbradas a la 'integración vertical' en el conjunto de la cadena productiva, de la producción al transporte, pasando por la planta procesadora a la distribución - han perdido su atractivo en términos lucrativo-finacieros, pasando simplemente de moda. Es físicamente imposible hacer grandes cambios en una plantación a nivel de la internet. El libre capital financiero prefiere no mezclarse en el pegajoso y riesgoso negocio de tener que producir un producto como el banano. A este capital sólo le interesan los precios y fluctaciones de la bolsa.

The wreckage left by Hurricane Mitch - and the Big Three - in Hounduras.
NIGEL DICKINSON / STILL PICTURES

La cosa se desintegra
Aun más, las utilidades más jugosas en la industria alimenticia provienen del final de la cadena productiva, en el rubro del comercio minorista, donde los grandes supermercados toman las decisiones. De manera lenta pero segura, el poder y los márgenes de utilidad se han desplazado del poder de venta, detentado por las viejas corporaciones, como el caso de la Tres Gigantes, hacia el monopolio de la compra detentado por los gigantes del comercio minorista, cuyo férreo poder de decisión sobre los alimentos que compramos es otra historia con tenebrosas connotaciones. Los grandes supermercados no se contentan con otra cosa: precios bajos, suministro regular, y un producto de alta calidad. Aunque es precisamente esto lo que las tres Gigantes asumen ser capaces de proveer, en la práctica están teniendo problemas en estos tres aspectos.

Mantener precios a la vez bajos y competitivos implica, entre otras cosas, tener que recortar los costos laborales. Como hemos visto anteriormente, las condiciones en un gran número de plantaciones en mucho se asemejan a la esclavitud, y sería muy difícil recortar aún más los costos laborales. Por el contrario, es muy posible que asistamos a una tendencia en la dirección contraria, eso es, un incremento de los costos laborales, pues la persecución del movimiento sindical se hace cada vez más difícil de sostener en el contexto de una creciente resistencia popular. Por supuesto, en general en países como Guatemala y Honduras las condiciones laborales en las plantaciones no son mejores a las reinantes en el resto del país, en muchos casos son incluso peores. De otra forma nadie estaría dispuesto a trabajar en las plantaciones bananeras. Lo que explica las razones por las cuales las companías bananeras han usado su influencia durante los últimos 100 años para mantener estas 'repúblicas bananeras' tan pobres como fuera posible, y con ese fin han organizado golpes de estado, brindado su apoyo a los elementos más reaccionarios de las élites locales, ridiculizando a la democracia, y todo para mantener los costos laborales lo más bajos posible. Si esta estrategia continuará funcionando durante los próximos 100 años, es un tema diferente.

Las Tres Gigantes están teniendo que hacer frente a otra oposición, la cual viene deuna dirección diferente - esta vez la oposición proviene de las mismas plantas del banano y del mismo eco systema donde éstas crecen. El veneno utilizado en vastas cantidades está probando ser menos efectivo: peste fatales, como la temida Sigatoga Negra, paulatinamente desarrollan inmunidad a todos los pesticidas existentes.

En terminos genéticos la industria bananera está sentada arriba de una bomba de tiempo. Las plantas utilizadas para la producción de exportación poseen una base genética extremadamente estrecha. Hace algún tiempo un experto advertía que "los bananos constituyen quizás el mejor ejemplo en la historia de la agricultura de los peligros patológicos de los cultivos monoclonos...Pues es un hecho que sin diversificación, el negocio de los bananos tendrá tremendas dificultades para sobrevivir indefinidamente."(1) La modificación genética podría representar la única opción viable, la cual, está claro, se enfrentaría con la resistencia de los consumidores. A lo que debemos agregar la cresciente incidencia de los devastadores huracanes, y el hecho que muchas de las plantaciones en América del Sur se aproximan al término de su ciclo de vida útil, y que los prospectos a largo plazo para la industria se perfilan nada de auspiciosos.

Finalmente, la idea de 'calidad' para los supermercados carece de consistencia real. Básicamente, todo está determinado por la apariencia, por la forma en que los bananos son presentados en los estantes de los supermercados; por el brillo del amarillo, por la piel libre de manchas, y por una tamano que impresione. No se informa a los consumidores en relación a la verdadera identidad de estos bananos. Los consumidores ignoran que este monstruo brillante y sin manchas es el resultado de químicos mortales que en nada contribuyen a su gusto o valor nutritivo. De ahí que se pueda afirmar que su comercialización depende en realidad de la ignorancia del consumidor, y esto, cuando hoy en día asistimos a una proliferación de alarmas públicas por envenenamientos causados por alimentos, y que las técnicas agrícolas están siendo escrutinadas por el público como nunca antes. Cuanto más sepa el público sobre cómo se producen la gran mayoría de los bananos que consumen, menos seguros se sentirán de comerlas.

De chicos malos, a chicos buenos
Las Tres Gigantes no parecen tener otra opción que no sea la vía de la 'diversificación' de tipo cosmético. Por ejemplo, en 1992 Chiquita pasa a formar parte del Better Banana Project (Proyecto de Mejoramiento Bananero) creado por la Rainforest Alliance, ong con sede en Nueva York. El objeto del proyecto era el de aquietar las inquietudes de los consumidores en relación a los estándares sociales y ambientales del banano al estilo Chiquita - una forma de acallar los cañones de la crítica. Tanto Dole como Del Monte están envueltos en iniciativas similares. Sin embargo, los criterios de certificación del proyecto son tan amplios, el régimen de inspección tan limitado, y el tipo de relación financiera entre los participantes tan difusa, que el Better Banana Proyect se parece más a una Greenwash Banana. En Guatemala no encontré a nadie que había escuchado hablar del proyecto, o notado alguna diferencia en la conducta de Chiquita.

Si el banano dólar está en crisis, el banano a la 'europea' tampoco está muy bien que digamos. Claro está, en comparación este banano es bastante benigno. Posee, además, la virtud de haber introducido en el mundo del comercio internacional consideraciones que van más allá que el mero bajo costo o la competencia. El problema comienza cuando se examina con mayor detalle la naturaleza de tales consideraciones.

El Régimen de Exportación de Bananos de la Unión Europea (UE) pose, desde sus orígenes, un carácter colonial. En término técnicos es 'mercantilista', puesto que su propósito es garantizar el aprovisionamiento de bananos desde sus antiguas colonias, otorgándoles cuotas de exportación, imponiendo barreras arancelarias al resto de los exportadores. Todavía hoy Francia considera sus colonias caribeñas dedicadas a la producción bananera como 'departamentos de ultramar', y por ende parte de Francia. Me refiero a las islas Martinica y Guadalupe. Cuando Gran Bretaña pasó a formar parte del Mercado Común Europeo, en 1973, se introduce un acuerdo separado para los bananos provenientes de sus antiguas colonias. El primer Convenio Lomé, firmado en 1975, formalizó el status preferencial acordado para los bananos a un número importante de mercancías provenientes de 42 antiguas colonias en Africa, el Caribe y el área Pacífico (ACP). La idea era proveer una asistencia transitoria para estos países, que venían de independizarse, hasta que fueran capaces de accionar solos en los mercados mundiales.

Dichos arreglos de 'transición' contemplados en Lomé han sido paulatinamente cercenados desde su introducción. El causante de tal cercenamiento es el Mercado Unico Europeo, el cual abolió, a partir de 1992, la preferencias arancelarias gozadas por determinados países europeos. El resultado de tal desarrollo es el complicadísimo Régimen Europeo. La renegociación del Convenio Lomé está prevista para el año 2000, y no hay quien seriamente crea que sus beneficios no se verán diluidos nuevamente - estamos frente a lo que podríamos llamar 'sindrome depresivo de Lomé'.

Fair trade on Volta Estates in Ghana - the potential is there.
RON GILING / STILL PICTURES

El problema con este tipo de régimen colonial es el hecho que han sido creados por poderes coloniales para salvaguardar sus propios intereses. Un viejo hábito que mucho cuesta abandonar. Y es así que mientras la mantención del Euro banano cuesta cada año más de $1,000 millones, una ínfima cantidad de dinero constante y sonante ha alcanzado a los productores bananeros del Sur, yendo la gran parte a parar a los bolsillos de los comerciantes en el Norte. Con razón los productores han abandonado la lucha. Simplemente la supuesta 'transición' no ha sido tal - y no hay otra fuente de subsistencia. Las Islas Barlovento siguen, hoy como ayer, dependiendo del trato preferencial que sus amos europeos les han hasta ahora concedido.

Cambiando las reglas del juego
Mientras tanto, la reglas del juego del comercio mundial se han visto alteradas. En 1995, la OMC entra en funcionamiento y trae consigo un nuevo conjunto de reglas que tienen por objeto la implementación del 'comercio libre' a nivel global. En el contexto del negocio bananero, tal implementación significó favorecer el actualmente 'barato' - y obsoleto - banano dólar de la Tres Gigantes - sancionando como ilegal al Euro banano junto con sus cuotas y aranceles.

Desafortunadamente, la OMC es una de esas instituciones capaces de producir una adjudicación de 400 páginas simplemente sobre sólo uno de los aspectos de la disputa bananera. Pero detrás de la disputa atisvan otros síntomas de conflictos más profundos y serios - por ejemplo el problema del futuro de los organismos genéticamente modificados. Lo que las grandes, poderosas corporaciones esperan de la OMC es que ésta asegure el cumplimiento de reglas con el objeto de crear un ambiente donde sea efectiva la competencia de precios, como única forma de medir el éxito del comercio libre, excluyendo totalmente los que se denominan 'Procesos y Métodos de Produccióñ' - eso es, la forma en que los productos son elaborados.

La supuesta razón de tal postura es que el 'proteccionismo' proliferaría bajo la éjida de gobiernos nacionales y los intereses creados de ciertos grupos. Como el viejo dicho lo asevera: 'este gato está cojo'. El comercio no es un observador desapasionado de los eventos mundiales, sino un participante activo. A pesar de todo, es necesario pagar por todos los costos que implican la producción de un producto dado. Pero las reglas de la OMC existen para asegurar que los costos sean finalmente pagados en la moneda del sufrimiento humano y la degradación ambiental. Hoy por hoy, sin embargo, son pocos los argumentos económicos de peso que justifiquen la exclusión de aquellos costos 'externos', pero que forman parte del precio final de un producto. Si la OMC tiene una función, ésta consiste en crear regulaciones que permitan políticas de concenso, basadas en el firme terreno de los derechos humanos fundamentales en tanto que estándares universales y las exigencias de la sostenibilidad, y no en las pantanosas plantaciones ya obsoletas.

Hay que encontrar soluciones, y las soluciones existen. La prioridad para las plantaciones dólar no es su clausura inmediata, sino que los derechos de los sindicatos sean plenamente reconocidos, la negociación colectiva legitimizada, y las condicions laborales substancialmente mejoradas; y que se asegure la introducción de otras medidas a fin de reducir los daños ambientales - ¡pero rápidamente!. Y si el precio es unos cuantos centavos más a los bananos vendidos en Benidorm, bienvenido sea.

Futuro perfecto
Mientras tanto, es un hecho que los bananos orgánicos ya existen. Es cierto que la producción es sólo de pequena escala, y que el potencial total todavía está en sus primeros pañales. Nadie sugiere con seriedad, por ejemplo, que los cultivos orgánicos puedan resolver los problemas inmediatos de las Islas Barlovento. Nos gustaría que así fuera. Pero si sólo una fracción de los recursos - en términos de investigaciones, subsidios gubernamentales, patrocinio político - consumidos por el 'régimen dólar', se recanalizaran hacia politicas bananeras sostenibles, su potencial verdadero podría realizarse mucho más rapidamente de lo que actualmente cualquiera se imagina. Allí donde la opción orgánica no representa una vía plausible, el comercio equitativo puede ser la opción realista; y donde el comercio equitativo aparece como problemático, es posible que la producción orgánica no lo sea.

Una objeción que suele plantearse es la predicción que se hace en el sentido que los métodos de producción' preindustrial, que utiliza la producción orgánica de bananos, nunca serán capaz de satisfacer la demanda mundial. Es cierto que existen problemas asociados a la venta de fruta perecible fuera de los países tropicales. Pero el hecho que tres cuartos de los bananos producidos mundialmente ( los cuales se consumen localmente) son producidos de manera totalmente diferente - y mucho más cercano a un módelo orgánico y de comercio equitativo - sugiere que los volúmenes de abastacimiento no son un obstáculo importante. Además, cualquiera que sepa algo sobre el tema bananos le dirá que los mejores y más sabrosos bananos portan el beso de los pájaros, y las marcas sobre la piel son prueba de ello.

Otra objeción que se hace es que el precio de los bananos orgánicosy de comercio justo es más alto en algunos países. ¿Quiere decir decir que son un lujo para aquellos relativamente pobres del Norte? La verdad es que debido al actual 'regimen' exportador en Europa estamos actualmente pagando más por los Euro bananos, y a pesar de esto los bananos no se han convertido en un producto exclusivo. La disyuntiva es la misma: si los mismos recursos fueran invertidos en la producción orgánica y en la implementación del comercio justo, un incremento de los precios sería innecesario.

Eventualmente, los métodos orgánicos y de comercio equitativo deberán confluir en un sólo método. Aunque la producción orgánica ofrece beneficios tangibles para los productores, sin el componente de comercio equitativo, ésta sólamente reflejaría los intereses individuales y caprichos de los consumidores del Norte. Y si bien es cierto que los principios del comercio equitativo están en condiciones de contribuir al desarrollo de los métodos orgánicos - debido, por ejemplo, al hecho que los productores que controlan su propia producción están mejor preparados para hacer frente a los peligros a la salud causados por los pesticidas - , no es menos cierto que carecería de sentido una industria que destruye su propio entorno natural en su afán de ser socialmente más justa.

A largo plazo hay todavía muchas preguntas fundamentales que necesitan respuestas, a saber: lo relativo al poder y consecuencias de los grandes supermercados en el Norte y de otros otros elementos claves del comercio bananero, tales como el transporte marítimo, seguros y aspectos de finanzas. Estos a su vez plantean problemas de carácter más amplio sobre el alcance del control democrático, la función del gobierno y la necesidad de cambios políticos, los cuales no pueden evitarse indefinidamente.

El desafío a la supremacía de las grandes compañías bananeras, particularmente en América Central, ha venido de sindicatos desafiantes, así como de coopeartivas y organizaciones de solidaridad. Parte del prospecto de un futuro sostenible, se lo debemos a los sindicatos.

Mientras tanto, se considera como genuinamente subersivo el simple hecho de un banano perfecto, orgánico y de comercio justo - pero nadie afirma que es imposible. Si alguien es capaz de crear una imagen más descarada, que lo intente: una mujer en Guatemala que lava bananos para ser consumidos en el Norte, limpiándolos del veneno con el que todos los días debe vivir - como si ella perteneciese a una especie totalmente diferente.

1 NW Simmonds, Evolution of Crop Plants, Longman Scientific and Technical, Harlow, 1976.

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