New Internationalist

Keynote (in Spanish)

Issue 317

new internationalist
issue 317 - October 1999

-Spanish keynote-

Taking aim: Irvince Auguiste in Dominica (see Caught in the Crossfire) is up against the odds.
ALL PHOTOS BY DAVID RANSOM UNLESS OTHERWISE CREDITED

Banana split

Carrying off the carcasses. JEREMY HORNER / PANOS PICTURES

The gloves are off and the unholy spat to gain control over
the world banana trade keeps getting bloodier by the
minute. David Ransom takes a ringside seat.

¿Qué tienen en común las lámparas de araña, los quesos pecorino, la ropa de cama sin bordados, las carteras de mano, las galletas, los suéters de cachemira, los productores de café y té (exceptuando los italianos), el señor Carl H Lindner hijo y las trufas de chocolate? Usted ha acertado: los bananos.

Todos estos productos - con la excepción de los bananos y el señor Lindner - se encuentran entre los productos de exportación europeos que, en algún momento, han sido amenazados por el gobierno norteamericano con aranceles punitivos de hasta US$500 millones. Aqui comienza la historia entre el señor Lindner y los bananos. Cabeza del American Financial Group (Grupo de Financistas Norteamericano), entre cuyas posesiones se encuentra Chiquita Brands International, con sede en Cincinnati, una corporación bananera de gran envergadura. Lindner arguye que por causa del régimen bananero europeo se le adeudan $500 millones (ahora volvemos a este tópico), y desea que el gobierno norteamericano se encargue de asegurar el pago de la deuda. Es curioso ver como se contrata al gobierno norteamericano para recolectar deudas del señor Lindner; pero así son las cosas.

Lo que sí está claro es que Carl Lindner hijo es un hombre cabal. Se estima que su fortuna personal alcanza los $830 millones, y una gran parte de la cual fue creada en el turbio mundo de las instituciones de Ahorro y Préstamo de EE.UU. Un estricto bautista que nunca bebe, fuma o dice improperios. Posee el hábito de distribuir pequenas tarjetas con aforismos en relieve dorado, tales como: "prefiero hacer mis donaciones en vida, pues así se adonde van a parar". Es partidario de los republicanos, lo que explica que Robert Dole volara en el jet de la empresa durante la campaña presidencial de 1966. Pero cuando se percató que todo apuntaba a que Bill Clinton sería el vencedor, Lindner le obsequió un regalito de nada menos que 500.000 dólares.

A los pocos días estallaba la guerra de los bananos entre el gobierno de EE.UU. y la Unión Europea. Si al final de esta contienda el señor Lindner obtiene aunque sea una pequeña parte de lo que el piensa que se le adeuda, en absoluto habrá sido en vano lo invertido en Clinton(1).

'Negocio torcido'
Bienvenidos al pervertido mundo de los bananos. O más bien al torcido negocio del comercio internacional bananero. Aquí viene al caso establecer una diferencia: la guerra de los bananos se produce entre dos zonas geopolíticas - los EE.UU. y Europa Occidental - que en realidad no cultivan bananos. Brasil y India, los más grandes productores a nivel mundial, casi no participan de este comercio internacional.

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Open the box! Banana trucks conceal more than they reveal - poison, slavery and environmental destruction. [image, unknown]
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Open the box! Banana trucks conceal more than they reveal - poison, slavery and environmental destruction. [image, unknown]
JULIO ETCHART / STILL PICTURES

El fruto de la más alta hierba del planeta ha sido adoptado por pequenos agricultores, en la mayoría de los países tropicales, como una abundante y nutritiva fuente de alimento. El banano - Musa sapiculum - es una extraordinaria planta estructurada como un puerro gigante. Variedades las hay muchas, cultivadas en muchos y diferentes parajes, a veces en pequenos huertos para el consumo familiar o en parcelas para el mercado local. La planta es de rápido crecimiento, y aunque su tallo muere una vez cosechada la fruta, un nuevo retono comienza a asomarse en su lugar. Atendida con cuidado, en un suelo y un clima adecuados, y haciendo un uso mínimo de insumos, una parcela de una hectárea puede llegar a producir varios racimos con 100 a 200 bananos cada uno, todo el año, y por un período de 30 años.

Menos de un cuarto de los bananos producidos mundialmente son comerciados en a nivel internacional. Pero cuando estos bananos se encuentran cara a cara con la realidad del negocio bananero internacional, tal encuentro nos en nada color de rosa. Actualmente, de preferencia, se comercia sólo una variedad, la así llamada Gran Enano o Dwarf Cavenish. En las plantaciones de América Central, Ecuador y Colombia, de África y partes de Asia, un gran número de clones son plantados en terrenos llanos, que los huracanes arrasan y con frecuencia terminan por destruir. El suelo deforestado de estos cultivos se encuentra seco y erosionado. Las plantas son objeto de incesantes tratamientos con fertilizantes tóxicos, herbicidas, insecticidas y fungicidas, los que son arrojados desde el aire por valientes pilotos fumigadores. Sin aún madurar, verdes todavía, se cortan los frutas que cuelgan de los tallos, que todavía no están en condiciones de ser comible. Los racimos, cual animales de matadero, y amarrados a un cable transportador, son conducidos a los lavaderos donde otros químicos les son aplicados. Seleccionados y empaquetados en cajas, despachados luego en barcos frigoríficos a Europa y Norte América, la infeliz, erótica fruta, sin manchas o gusto alguno, entra en proceso de maduración, para ser más tarde adquirida, revestida de una falsa imagen de calidad, por algún consumidor en uno de los grandes supermercados. La realidad y las estadísticas muestran que la gente, en su descabellado desconocimiento de la verdad, continuarán consumiendo bananos en siempre crecientes cantidades industriales.

Tal la historia del banano 'dólar', que representa un 80% de todos los bananos consumidos en el Norte. Tres compañías multinacionales lo controlan: Chiquita, Dole y Del Monte, las que a su vez son empresas subsidiarias de conglomerados, como el American Finantial Group, propiedad de Mr Lindner. El oligopolio constituido por estas tres companías significa que éstas controlan el aprovisionamiento de bananos, fija los precios - no existe política global en este sentido - y todo con un inusual amor por los secretos.

Cuando en 1998 el periódico The Cincinnati Enquirer tuvo la audacia de exponer las prácticas en las planataciones de Chiquita, la compañía respondió con una querella. Acto seguido, el periódico, en un acto de servilismo, presentó sus excusas y se vio obligado a pagar a Chiquita una suma cuyo monto se desconoce. Un periodista fue expulsado y enjuiciado, y los reportajes sobre las prácticas de la companía desaparecieron del sitio web del Enquirer(2). Para que se vayan haciendo una idea que con las Tres Gigantes no se juega!

En la otra trinchera de la guerra bananera Europa se sitúa el Régimen de Importación de Bananos. En una complicada telaraña de cuotas, licencias y aranceles, la Unión Europea - el más grande importador mundial - todavía protege la industria bananera de sus antiguas colonias. Agrupados bajo el nombre de países ACP (África, el Caribe, y el Pacifico), estos países se benefician del compromiso que en 1975 Europa contrayera, en el marco del Convenio Lomé, el que fuera ratificado posteriormente en tres ocasiones, y que será sometido a revision en el 2000. Aunque los bananos representan sólo una pequena proporción de las importaciones europeas, su exportación es crucial para un número importante de naciones ACP, especialmente para las Islas Barlovento, como es el caso de la Isla Dominica, Santa Lucía y San Vicente, al este del Caribe. Si se comparan los costos incurridos por los productores de países ACP con aquellos en las plantaciones productoras de bananos 'dólar', los productores de estas islas perciben el doble de utilidades por sus bananos, mientras que sus costos de producción se elevan al triple.

En la batalla contra Chiquita
La Guerra del Banano es un intento por parte de las Tres Gigantes, y de Chiquita en particular, de echar mano a este lucrativo negocio. Su política consiste en eliminar las restricciones contingentarias y los aranceles impuesto a las companías, exigiendo un cese de la política preferencial de precios para con los países ACP, lo que de implementarse conllevaría el colapso de la industria. La realidad es que Chiquita todavía no puede cantar victoria, lo que a su vez explica el por qué Mr Lindner piensa que los $500 millones en aranceles punitivos contra la Unión Europea equivalen a las pérdidas sufridas por Chiquita, o dicho de otra forma, a las utilidades que la compañía hubiera cosechado si su política vis a vis el régimen europeo hubiera sido exitosa.

En 1995, la recién fundada Organización Mundial del Comercio, OMCI/WTO comenzó a implementar un conjunto de enmarañadas regulaciones originalmente elaboradas por la no menos complicada Ronda Uruguay, a su vez responsable por la creación del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio). A partir de ese momento, la OMC es revestida de un poder que tiene por objeto no sólo velar por el cumplimiento de las nuevas reglas, sino también hacerlas cumplir. En principio, reglas tales deberían favorecer al comercio libre , pero en la práctica nadie sabe con exactitud lo que esto del comercio libre significa. Y los señores de la OMC no parecen ver en ellas otro significado que el salvaguardar sus propios intereses. El más estúpido de los abogados sería capaz de ridiculizar al 'proteccionista' régimen bananero europeo. Así, en alianza con los EE.UU., y los gobiernos de países productores de bananos dólar a la cola, Chiquita vio una oportunidad y declaró la guerra.

Ahora, la guerra bananera es más que simple guerra de bananos. Aquí se fríen otros suculentos pescados: el relativo poder no sólo de los gobiernos, sino también de las naciones , los bloques económicos y el poder de las de las corporaciones; la estructura, control y capacidad de generar utilidades de la industria agrícola; la Política Agraria Común de la UE; el destino de las economías de pequeños países en el Caribe; y el botín arrojado por el comercio libre. En este contexto a la OMC se le ha simplemente otorgado la función de Corte Suprema de la Globalización. ¿Por qué no ver la realidad de frente? Esto no es otra cosa que salvaguardar los intereses de las compañías oligopólicas, eso es, de las tres gigantes, y si no es asi, pues que los filósofos de la OMC nos digan exactamente lo que es.

Mientras tanto, y en medio de la terrible situación en las plantaciones de Centro América, o en los cultivos dependientes de las islas, las vidas de miles de seres humanos cuelgan de la cuerda floja. La situación no es para nada nueva. Y no sería exagerado decir que casi siempre ha sido la misma. Ahora bien, ¿qué piensan los isleños, qué sienten?

Esta es la historia de un viaje que hice para encontrar la verdad, y para eso tuve que recorrer tres muy diferentes geografías, tres lugares diametralmente diferentes. Al final pude darme cuenta de algo que hubiese sido imposible de no haber hecho el viaje: en esto de la guerra de los bananos existen dos protagonistas igualmente desacreditados. Por un lado, y asumiendo la forma del Régimen Europeo, el colonialismo, y el esclavismo de plantación y la demencia ecológica, en la forma del Régimen "dólar" de producción y comercialización de bananos, por el otro.

El hecho que las resoluciones de la OMC hayan favorecido a la demencia contra lo históricamente obsoleto, es lamentable y posiblemente catastrófico en sus consecuencias. Pero ninguna de estas dos reliquias aportan algo positivo en este final de siglo - que es también final del milenio, cuesta inmaginarse cómo sobrevivirán . ¿Qué vendrá en su lugar? ¿Entre la confusión de regulaciones enmarañosas y nubes tóxicas, ¿podemos vislumbrar algún resquicio de un futuro sostenible? La verdad que si, y yo lo experimenté; vi ese futuro con mis propios ojos.

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Bananaland and the Yellow-Skin Road. The journey I'm taking hoes from Guatemala to Dominica and the Dominican Republic.

(1) The Guardian, 7 de marzo de 1999; Cincinnati Enquirer, 18 de Enero de 1999; Frontline, http://www2.pbs.org
(2) Los reportajes utilizaron el contestador telefónico de la compañía, lo que la corte consideró como ilegal. El extraordinario material compilado por Mike Gallagher y Cameron McWhirter todavía debería estar a disposición de los usuarios: http://members.xoom.com/elmsford/chiquita.txt, y con toda seguridad en otros sitios de la red de internet.

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